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Explicación Cortita

Lo característico de la minificción o microrrelato, es su capacidad para disparar sugerencias múltiples en la mente del lector. Para ello se vale de la ambigüedad y de modos oblicuos de expresión, como la ironía, que apuntan a que lo que parece ser no sea, o no se sepa con seguridad si es o no es. De ahí que la paradoja y la parodia sean tan frecuentes. También lo es el doble sentido, en cuyo caso se acerca peligrosamente al chiste. En este límite, el trabajo con las palabras es lo que determina la diferencia".

Raúl Brasca.

sábado, 23 de mayo de 2015

Rutina

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Nos despertamos antes de que el sol se filtre por la persiana y comenzamos con la rutina.
Tomamos la medicación y después el desayuno: vos mate cocido y yo leche mas tostadas con manteca y mermelada. Tené cuidado que la mermelada es líquida y se te puede caer por la comisura. Después mirás un poco de tele o agarrás el libro y yo tomo un poco de sol. 
Charlamos un poco con la gente, no mucho porque todos tienen sus propios problemas ¿viste?
Cuando nos queremos acordar llega la hora de la comida. Hoy tenemos bombas de papa a la crema con gelatina de postre. Está bien, la comida es buena ¿no?
Después nos tiramos un ratito a dormir la siesta, miramos un poco de tele, tomamos mate y llega la hora de la merienda y las pastillas. Otra vez las tostadas y el mate cocido y la leche. 
La tarde se hace larga, vos mirás al Negro Oro y yo miro la novela de la tarde. El sol ya se va... cada vez mas temprano.
A las ocho ya estamos cenando, pastillas de por medio y en un ratito más, a la cama. Se acaba el día y su rutina.
Vos la del geriátrico y yo la del psiquiátrico. Pero eso es solo un detalle. Pensá en que las dos estamos haciendo más o menos lo mismo, mamá.


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martes, 10 de septiembre de 2013

Julia y el visitador



Julia entró por la guardia del hospital, como tantas otras veces, sola y sonriendo, saludando a todos, como viejos conocidos que ya eran.
El personal se había acostumbrado a sus visitas semanales y la saludaban con un dejo de resignación. Ella rogaba que no le tocara otra vez la doctora Martínez.
Esa doctora no entendía nada y hablaba demasiado. ¿Qué va a saber ella de criar a cinco hijos sola, de tener que trabajar limpiando baños ajenos, de vivir en una casucha de cuatro por cuatro, de racionar la comida para que alcance para la noche? ¡Ella vive sola y se dedica a curar heridos y nada más y lo bien que deben pagarle por eso! Yo, si no fuera por el Héctor, quién sabe dónde estaría ahora… ¡debajo del puente estaría con mis chicos! Mirá si no me voy a poder aguantar un par de golpes los viernes -porque solo son los viernes, cuando se emborracha con los compañeros de la construcción- a cambio de una semana de vida normal, con los chicos comidos y vestidos y la casa caliente...
En todo esto pensaba Julia cuando vio el rostro de la Dra. Martínez sobre ella. No entendía que pasaba, ni cuándo la subieron a la camilla, ni por qué sangraba por la boca. Quería decirle que se había caído, pero no podía. Todos corrían, la inyectaron con algo pero alcanzó a ver a un policía al lado de la doctora, que le dijo al oído: - Ya se acabó, Julia. Quedate tranquila que todo va a salir bien.
Entonces se durmió, con un sueño muy profundo del que, aún, no quiere despertar.
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lunes, 23 de julio de 2012

Alef

Recién comprendí a Borges, la primera vez que la muerte se metió en un cuerpo conocido.
Porque el día que Beatriz Viterbo murió –dejó de ser una candente mañana de febrero- noté que las carteleras de fierro de Plaza Constitución habían renovado sus afiches –que dejaron de ser de intrascendentes cigarrillos-.
El hecho me dolió, pues comprendí que el mundo –no el incesante y vasto universo del que tengo dudas– no se percataba de esa ausencia. Ese cambio sería el primero de una serie infinita que me fue afirmando y confinando en el solitario reducto de mi mente.
Con cada muerte cercana me fui despojando de penas inútiles, como si una inefable certeza me obligara a aligerar el alma, para que la vida, brillante, arrolladora y ajena lo ocupe todo.
“Todo cabe en ti -me dice una voz desde el fondo de mis mágicos libros leídos- porque tú eres todo y nada más necesitas. Porque tú eres ese mínimo punto donde todo converge simultáneamente, donde la vida y la muerte solo son dos instantes de la eternidad que eres.”
Comprendo que esta jugarreta vanidosa de mi mente asiéndose de Borges, es el disfraz perfecto de la indolencia más atroz que he sentido; de la clara conciencia, por primera vez, del eterno sinsentido de la vida.
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lunes, 4 de junio de 2012

Vendida

Llegamos a la casa con lo puesto. Irene buscó en la alcantarilla donde había tirado la llave y aún estaba allí, enredada entre guijarros y malezas. Haciendo la lástima a un costado, abrimos la puerta y entramos. Todo estaba tal como lo habíamos dejado; hasta el tejido delante de la cancel y el ovillo del otro lado. Eran las once.
Empezamos por la sala y las habitaciones: abrimos ventanas, quitamos polvo, Irene levantó la fuente de fiambres de su cuarto, yo tomé los quince mil pesos de mi armario. Doblamos el codo del pasillo; en la cocina y el baño también limpiamos: embolsamos las estampillas y tejidos viejos junto con las carpetas de macramé. Luego, nos enfrentamos a la puerta de roble que daba al otro lado de la casa. Lo habíamos pensado bien, la abrimos con decisión. Mientras Irene aireaba la sala de gobelinos, yo arremetí contra la biblioteca; toda la literatura francesa de la preguerra fue a parar a las bolsas. Irene siguió con el comedor, yo con los cuartos. Los recuerdos de nuestros bisabuelos, abuelos, nuestros padres y nuestra infancia también fueron embolsados.
Eran las siete cuando terminamos. Ya nos habíamos preparado un par de bolsos con algo de ropa y algunos documentos cuando un sonido sordo e impreciso detrás de la cancel nos alertó de la llegada del comprador.
Buscaba una casa espaciosa y antigua sobre la que pensaba escribir un cuento. Y nosotros, que ya estábamos grandes y cansados de rodar por ahí, no lo dudamos más. Nos entregó el resto del dinero y le dimos la llave.
Ya en la calle, me despedí de Irene con un abrazo. Finalmente, cada uno por su lado.
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lunes, 16 de abril de 2012

La tempestad



La tempestad es atroz. Ráfagas huracanadas, lluvia. Y los rayos, danzando impertérritos sobre los postes de energía, provocan llamaradas que iluminan la ciudad a medida que ésta se apaga. Desde el vigésimo piso el espectáculo es dantesco. Yo también quedo a oscuras. Enciendo una vela, con ésta un cigarrillo y me siento sobre la alfombra, frente al ventanal, a esperar que la tormenta pase. Los rayos son las venas de un gigante furioso que restalla su látigo mientras ruge.
Esta ridiculez estaba pensando escribir, cuando la voluta de humo que acababa de exhalar, repentinamente, se detuvo en el aire. Asombrada, veo que afuera todo se detuvo también. No es que hubiera terminado la tormenta, simplemente todo se detuvo. Hasta los sonidos. Silencio absoluto. Mi cuerpo estaba inmóvil también. Pero mi mente no perdía detalle -entre rayos, gotas de lluvia y volutas de humo- buscando una explicación.
Luego de un segundo eterno, percibí la lenta caída de la vela hacia la alfombra. Los cristales estallaron, todo volaba en espiral, pero yo aún no podía moverme. La oscuridad y el silencio ya eran totales. Un angustioso e insondable vacío me asfixiaba. Por eso, al ver venir el latigazo final, agradecí aliviada.
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martes, 20 de marzo de 2012

El nuevo mundo

Aquel día de la gran explosión un centenar de familias trabajábamos en La Máquina, bajo tierra. Todo indicaba que estábamos en el camino correcto, que poco faltaba para que encontráramos la clave que haría nacer al hombre nuevo.
Nunca supimos exactamente qué sucedió. Sólo sentimos una onda expansiva, como una fuerza extraordinaria que nos hacía volar y desvanecía las cosas materiales. Todo desapareció, hasta la máquina. Cuando nos recuperamos, no sabíamos dónde nos encontrábamos, estábamos rodeados de un espacio blanco y faltaba la mitad de la gente. Una niña dijo “Mami, quiero hacer pis”; su madre volteó buscando un baño y éste se creó a sus espaldas, tal como lo estaba pensando.
Nos llevó un buen rato comprender qué sucedía: nuestra mente creaba las cosas que necesitábamos. Algunos, incapaces de procesar la novedad, pensaron que morirían y efectivamente se murieron. Sólo quedamos quienes estábamos mejor preparados mentalmente. Y los niños.
Fue fácil organizarnos. La niña que quería hacer pis, creó una cama para continuar durmiendo y en un rato ya todos convivíamos en un gran salón con pequeñas casas en su interior. Pronto formamos la Comisión de Planificación del Nuevo Mundo. Esta vez tendríamos que hacerlo mejor.
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lunes, 30 de enero de 2012

Perdida

Ilustración de Ángeles Charlyne
En las noches muy calurosas, suelo dejar mi cuerpo prolijamente extendido sobre la cama y me escapo, en vuelo onírico, a un lugar más fresco. Pero anoche me perdí. 
Entraba en una casa, a la sombra de un gran tilo, cuando de pronto tuve una sensación de dejá vú, de estar rememorando un sueño ya soñado. Podía anticipar lo que sucedería a cada instante y pronto se convirtió en un sueño aburrido. Tuve conciencia de estar soñando un sueño viejo y decidí intervenir para cambiarle el final.
Busqué mi reflejo en el agua azul de aquella piscina pero me encontré con tu rostro, también sorprendido de encontrarme allí. Y desde entonces estamos intercambiando miradas, sonrisas y gestos conocidos y no me quiero ir. Sé que tengo que despertarme pero no quiero.
En el borde de la piscina escribo esta historia para no olvidarla, con tus ojos salpicándome la cara y tus manos soplándome los pies, antes de perderme para siempre.
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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Descubrimiento

Ilustración de Adriana Lucas
Olía a sexo. No importaba cuántas veces me bañara y me perfumara. Seguía oliendo a sexo. El olor me perseguía por cada rincón de la casa. Lavé las sábanas, las toallas, mi ropa. A cada instante me olía la piel, el pelo. Hasta las cortinas lavé, creyendo que los efluvios de nuestra noche de pasión -vino, saliva, sudor, semen, lágrimas- se habían impregnado en todos lados.Nunca me había sucedido algo igual. No es que me molestara mucho, al contrario,ese olor algo almizclado me erotizaba. Pero estaba el nene. No quería que se diera cuenta de nada. Aunque tal vez solo fuera sugestión y no se percibía ningún olor delator.
- ¿Te gusta este aromatizador que compré? Huele a jazmines ¿viste?- Sí mami, pero igual se siente el olor de Nemo. Se murió el sábado y descubrí que en la caracola de arriba de la tele, lo podía velar lo más bien. Lo tapé con los pétalos de la rosa del jardín. ¿Tres días serán suficientes,má?


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domingo, 18 de diciembre de 2011

Carnaval



Ilustración de Adriana Lucas

El recién llegado caminó un par de cuadras por el pueblo y creyó que estaban en Carnavales.
Los antifaces multicolores y el mismo tono en todas las vestimentas se lo hicieron creer.
Habló con el alcalde, buscando alojamiento. El viejo profesor de física que ahora ocupa la alcaldía, es el único que lleva el rostro descubierto y un traje sastre bien cortado.
Le dirá que no hay habitación disponible, que debe seguir su camino.
No puede explicarle que su experimento era casi un éxito: que se podría ir y venir en el tiempo. Nó hasta que encuentre la forma de liberar al pueblo de ese día de Carnaval de hace diez años, cuando logró que todas las frecuencias de las realidades paralelas convergieran en un mismo punto.
-Bueno profesor, entonces me alojaré en su casa, en la habitación del fondo y esta vez no aceptaré su negativa. Ah… no se preocupe, mañana será un día nuevo.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

Caserío

Ilustración de Adriana Lucas
El anticuario vendía una polaroid del ‘70, poco uso, con propiedades mágicas. Sus fotos revelaban el alma de todo, decía. La vendía con la última caja de rollos del mercado. Me hizo gracia la historia que inventó para deshacerse de la cámara cuyo uso estaba limitado a la cantidad de película disponible. No obstante, el precio era relativamente bajo y la urgencia por conservar la hermosa vista del caserío donde había nacido mi padre, frente a mí, terminó de definir la compra.

- No derroche fotos -me había dicho el vendedor- resérvelas para las cosas realmente importantes. Con una sonrisa condescendiente me apuré a cargarla y a tomar la instantánea del lugar. Al observar la fotografía entendí de qué se trataba la magia. La casa de mis abuelos destacaba sobre las otras, estaba viva. El viento llenó mis ojos con el humo que salía de aquella chimenea y el olor a torta de chocolate me invadió por completo. El vendedor, experto, me acercó una silla y pañuelos descartables. Sin mediar palabra, le agradecí de corazón.
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sábado, 29 de octubre de 2011

Caminos

Ilustración de Adriana Lucas
- ¡Se fue por otro camino? - así me dice mi madre hija cada vez que me ahogo olvido buscando la palabra adecuada. Lo que ella no sabe, es que ese camino laguna está en mi infancia, donde mis muertos vivos juegan a la ronda, sin palabras estorbos que nos separen. Y que cada día me cuesta más volver.
- Lapsus. Así lo llamó el doctor, pero no es nada.


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lunes, 3 de octubre de 2011

Agreste

Ilustración de Adriana Lucas
Mientras dormitaba un poco, antes de almorzar, el dolor sordo en mi oído me recordó a Van Gogh. Pensé en los amarillos verdeazulados de sus obras y su estilo inconfundible. Lo busqué con la mirada en el libro postimpresionista que duerme en mi biblioteca.
De pronto, de un salto, fue a sentarse junto a la ventana donde aguardaba el atril con el lienzo en blanco. A una velocidad asombrosa mezcló algunos colores en su paleta y comenzó a pintar frenéticamente.
- Tengo que apurarme, solo tengo cinco minutos antes de que se note el cambio de la luz ¿Me hablaba a mí? – El paisaje agreste de esta comarca nunca volverá a ser el mismo y yo tengo que conservarlo, para cuando lleguen mis días sin sol – Yo lo observaba de espaldas, movía incansablemente las manos. Cuando tuve la certeza de estar soñando, dio media vuelta y sus ojos azules, profundísimos, buscaron mi aprobación - ¡¿Por favor?Ya estaba por contestarle cuando una mujer irrumpió en la habitación:
- Cinco minutos para almorzar Anita… pero… ¡pero mira que cuadro más bonito has pintado! ¿Qué es, el jardín de tu casa?
- C’est Arlés, madame!
- Ah, claro, sí. Bueno, déjalo allí y cuando vengan tus nietos les pides que te lo cuelguen, así alegras un poco estas paredes. Ahora apúrate que ya están todos en el comedor.
Ya sé que no puedo explicarles nada. Me tomarían por loca.

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viernes, 16 de septiembre de 2011

Pájaros en la cabeza

Ilustración de Adriana Lucas
Hace poco comencé a tener una sensación extraña, una suerte de no estar en este momento y lugar. Como de una estática distinta en el aire. A la vez, una necesidad de encontrar respuestas en lo sobrenatural, en lo desconocido. Me sentía fuertemente atraída por lo cerebral, las energías, las percepciones, los mundos paralelos y la mecánica cuántica. Desde entonces he visto videos, documentales, películas y series que trataban estos temas. La inversión de los polos, el tercer ojo, la electricidad cerebral, los agujeros de gusano, los sueños, las profecías apocalípticas, el lecho marino, la migración de las aves. Estaba al borde de la locura por la imposibilidad de evitar la inminente catástrofe cuando comenzó el dolor.
Primero fue en el pecho. Subió por los hombros, el cuello, la mandíbula y se instaló en los oídos. Iba, en recorrido sordo por mi dentadura hasta el otro oído y volvía, en latidos constantes, a través de las sienes. En lugar de suicidarme, fui a la guardia.
Luego de una breve revisión y un par de radiografías, concluyeron que tenían que operarme:
- Así te sacamos todos los pájaros que tenés en la cabeza – dijo un médico algo burlón. Hicieron el nido en la muela de juicio que todavía no salió y está inflamando el trigémino. Quedate tranquila que en una hora estás afuera.
Fueron dos horas, ayer por la tarde. Aún tengo la cara hinchada y algunos pájaros revoloteándome en la frente. En cuanto se aquieten, comenzaré a contarles algunas cosas que me dijeron.
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martes, 13 de septiembre de 2011

Fenómenos

-No es lo mismo trabajar de fenómeno de circo que trabajar en un circo fenomenal – repetía el payaso al domador, ensayando sus nuevas líneas antes de entrar. El veterano de nariz roja, risa eterna, zapatos rotos, ya no hacía reír a nadie. Su época de esplendor había pasado. Hoy necesitaba a la bailarina como muleta para llamar la atención.
Y ella… ella tampoco era la misma que comenzó luciendo colorido plumaje en la comparsa local; la que se robaba las miradas de los hombres y mujeres que envidiaban su estilo. Hoy necesitaba al payaso ramplón para hacer un número que medianamente justificara su existencia.
Cada uno, por lados opuestos del circo, entró a escena saludando al público y en el instante en que iba a producirse el previsto choque, un niñito del público les gritó “¡Cuidado, que se pueden chocar!”. Ambos se detuvieron a observar al niñito que sonreía aliviado.
Dando un paso a la derecha, continuaron la función con una sonrisa real y las esperanzas renovadas.
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miércoles, 24 de agosto de 2011

Registro


Cuando Tweety se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró liberado de su jaula y convertido en un triste pájaro azul. Creyó que era un sueño, pero cuando se vio reflejado en los ojos de Silvestre, sintió que todo era muy real.
Ya se daba por perdido cuando, en el mismo cristalino en que estaba su reflejo, su amigo Héctor venía en su ayuda convertido en leopardo. Quiso advertirle “Me parece que vi un lindo gatito”, pero en ese instante escuchó: “¡Corten! Los abogados no arreglaron con los derechos de autor. ¡Todos a maquillaje!".

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sábado, 20 de agosto de 2011

Reflejos


El leopardo vio al pájaro azul y pensó que sería un buen bocado para sus crías. El gato negro, en cambio, pensó que sería ideal para su cena. Ninguno de los felinos se extrañó por que el ave no huyera mientras se abalanzaban sobre él. A una distancia prudencial, un audaz aficionado tomaba la mejor fotografía sobre improvisación animal. Estaba entre las primeras de una veintena que se encontraron en la abandonada cámara digital.
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lunes, 1 de agosto de 2011

Borrón y cuenta nueva

Acabé por eliminarla. La borré de mis contactos. ¿De qué me valía verla a diario, si en el fondo sabía que jamás correspondería a mis sentimientos? Recuerdo su sonrisa al decirme “solo muerta saldría contigo”.Ayer hizo un año desde aquel fatal accidente del día después. Un año es mucho tiempo para esperar por alguien. Ahora pienso que estaba siendo sarcástica.
Y tú, ¿qué dices Anita, saldrías conmigo a tomar un café?


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martes, 26 de julio de 2011

Q

Acabé por eliminarla. Empecé por ella pero terminé con todas. Todo empezó esta mañana.
Un fideo de letra, la Q más precisamente, estaba adherida al barral de mi cama, dándome la espalda, como si estuviera escabulléndose del envase donde convivía con el resto de las letras. La apoyé sobre mi mesa de noche pensando en cómo llegó hasta allí desde la cocina, atravesó la sala, el pasillo y trepó la pared hasta mi cama.
Decidí dejarla ahí. No fuera a ser cabecilla de un movimiento rebelde y si le hacía algo, se me vendrían los abecedarios completos, desde la alacena, a torturarme en la noche.
No, así tampoco podría dormirme. Acabé por eliminarlas.
Todas las Q de las dos cajas desaparecieron por el vertedero. Eso sí, no pude formar ninguna palabra con ella en este relato. Los lectores sabrán comprender: las decisiones drásticas tienen sus consecuencias.

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miércoles, 20 de julio de 2011

La espera

Había dejado todo como lo dejaste. No me animaba a tocar nada por temor a que volvieras en cualquier momento y notaras que había ordenado tus cosas.
Las noches sucedían a los días y éstos a las noches y yo seguía esperando.
Hasta que una fuerte ráfaga arrastró las flores secas desde el jardín hasta el garage. Entonces supe que el momento había llegado: me armé de coraje y fui a verte. El césped ya está creciendo parejo sobre tu sepultura, al lado de la de nuestro pobre Scooby. Ya puedo recoger toda tu basura y continuar con la vida.


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viernes, 27 de mayo de 2011

Impasse

Uno de los guiones de sol que se filtra por la persiana cae sobre mi párpado derecho en el instante en que estoy soñando que me pierdo en un lugar oscuro y alguien llega alumbrando con una linterna que se transforma en una luz cálida que me hace parpadear. La única neurona despierta activa la alarma del razonamiento y todas las demás se vuelven locas… ¿cómo el sol? Si el sol recién sale cuando yo estoy llegando al trabajo después de dejar al nene en el colegio y haber dejado las camas tendidas, después de preparar el desayuno luego de haber levantado al niño tras llamarlo cien veces… apurate que llegamos tarde y yo ya estoy a medio vestir y me arreglo el flequillo con cepillo y secador y hace diez minutos que sonó este despertador… ¿¿las 9:30?? Salto de la cama como resorte para ver que el niño duerme a pierna suelta y mis cálculos mentales precafeína demoran cinco segundos más de lo habitual en concluir que mínimamente demoraría otra media hora para hacer lo indispensable y de todos modos llegaría tarde a todos lados para encontrarme con las consecuentes caras de incredulidad cuando les diga que me quedé dormida porque puse el despertador para más temprano para poder dejar listo el posteo donde digo que necesito un respiro, un impasse, porque no me alcanza el tiempo para hacer todo lo que tengo que hacer y que no puedo pensar ni escribir ni comentar ni visitar a los amigos ni nada. No, no me van a creer. Mejor llamo y digo que estoy enferma. Que cuando me recupere vuelvo.
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miércoles, 27 de abril de 2011

Acto Final

La mancha de sangre en la seda de su kimono ya llegaba a las rodillas.
La última lágrima cayó sobre su propio pecho. Le pintó un sol rosado, como el atardecer de ese verano en que el seppuku la liberaría de la deshonra y el dolor.
Estaba serena, como siempre, cuando lo escuchó gritar su nombre en la distancia: “¡Butterfly! ¡Butterfly!”.
Solo entonces dejó que la curva leve de una sonrisa iluminara su muerte.

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viernes, 15 de abril de 2011

Amnesia

En un lugar de la mancha descubrió finalmente el nombre que no podía recordar: Beatriz. Y el sonido de su imagen desplegó ante sus ojos, sobre la misma mancha, los destellos tornasolados de su historia. Desde el comienzo de los siglos, hasta el momento en que, por haberla matado, fue encerrado en la celda del olvido.
Y entonces lloró -aún sabiendo que las lágrimas no rescatarían el mundo perdido- hasta quedarse otra vez vacío, frente a la musgosa mancha de humedad.

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martes, 12 de abril de 2011

Monstruos

No le gustaba lo que veía a diario en el espejo. Ese día decidió entrar para hablar con ella, para persuadirla de que dejara su odio de lado y se decidiera a perdonar. Pero al hacerlo, solo logró que ese odio se multiplicara en mil fractales y se incrustara en su carne hasta casi desangrarla. Ya pasó mucho tiempo de aquello. Hoy concluye que valió la pena. Ahora la mujer del espejo ya no siente odio por quien la abandonó: ahora comprende que nadie podría amar a un monstruo como ella.

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sábado, 9 de abril de 2011

Funeral


La cruz de plata sobre mi frente me sumerge en un letargo donde las caras de mis muertos aparecen en el humo del incienso que otros esparcen sobre mí.
Los grifos alados que custodian el castillo real, levantan vuelo desde el escudo donde están prisioneros y acuden en mi ayuda. Me soplan al oído la nana de mi madre para que me duerma pronto, para que no sienta el fuego chamuscándome la carne, para que no vomite en esta balsa improvisada donde quedarán mis cenizas, para que el viento las lleve de vuelta al tiempo en que mis ancestros construyeron el Reino de Aragón.
Reino que hoy quedará huérfano, porque los que me creen muerto aún no descubren la jeringa debajo del sofá.

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jueves, 31 de marzo de 2011

Ambición


Cuando Maia despertó en la cama del director del ballet, sola y convertida en una araña, entendió que la red que había tejido para ser elegida primera bailarina acababa de romperse por lo más delgado del hilo, exactamente el lugar donde estaba.
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domingo, 27 de marzo de 2011

Prueba real

- Es la princesa, no hay dudas. ¡Finalmente hallamos a la consorte real para el príncipe! Le hicimos la prueba del guisante y resultó positiva, su majestad. Además, tiene todo el porte, la elegancia y la belleza que su majestad pretendía.
- Humm… no sé… tráiganla aquí y déjennos solos; ya les diré mi decisión.

El príncipe Felipe vio entrar a Jessica Rabbit vestida como una verdadera princesa. La tomó de una mano y le hizo dar una vuelta sobre sí. Luego de mirarla con admiración de arriba abajo, la besó apasionadamente mientras le susurraba: todo salió a la perfección, estuviste magnífica, estás hermosa mi amor. No, no se dieron cuenta de nada. No hay de qué preocuparse, Aurora seguirá durmiendo por mucho, mucho tiempo más.
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jueves, 17 de marzo de 2011

Frío

Yo sabía que ese espejo era un portal de entrada a otra dimensión. A veces, cuando me miraba en él, percibía como una onda a mis espaldas, como una ráfaga que quitaba el polvo de las cosas y dejaba todo más brillante.
Nunca me había animado a tocarlo, pero podía sentir un calor que emanaba de él al acercar mis manos.

Curiosa por naturaleza y atenazada por el duro invierno y el hambre de la guerra, decidí probar mejor suerte cruzando al otro lado.

Primero probé con una mano, que saqué rápidamente comprobando que había tomado un leve color rosado y estaba tibia.
Pensé que en aquel lugar definitivamente no hacía frío y seguramente tendrían comida. Crucé de un salto.

No podía definir el lugar, pero allí no tenía hambre, ni sed, ni frío. Solo una sensación de paz y bienestar.
Al volverme hacia el espejo, me asombró ver a una niña parecida a mí recostada en el suelo, cubierta de escarcha.


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jueves, 24 de febrero de 2011

Inevitable

Sigue teniendo esa cara de buena gente con la que me conquistó. No es que esté mal, pero a veces no se puede complacer a todos.
Él no podía resistirse. Lo supe cuando, después de decirle que había leído su intercambio de correos con Lucía, con su mejor cara de cordero degollado y muy convencido, me dijo “no lo pude evitar”.
Estuve ensayando esa misma expresión para cuando la policía baje de la terraza y me pregunte por qué se suicidó.
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martes, 22 de febrero de 2011

Caminos


Iba recogiendo el polvo del camino con el ruedo del abrigo. Eso le dijo. Pero ella sabía que iba dejando huella para que lo siguiera, para que lo encontrara -por casualidad- en el claro del bosque.
Iba recogiendo moras para preparar el licor. Eso le dijo.
Pero él sabía que iba siguiendo su rastro. Podía sentir su olor a hembra en celo, atraída por el almizcle de su entrepierna.
Cuando estuvieron muy cerca el uno de la otra, en el claro del bosque, ella se llevó el abrigo para lavar y él las moras para el licor.

Mañana… quizás mañana se animaran a más.

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martes, 8 de febrero de 2011

Devoción


Hace un par de meses llegó al monasterio, el monje que estábamos esperando. Su aspecto era corriente pero muy carismático. Había amabilidad en sus palabras y en su mirada, sus gestos eran pausados sin ser solemnes. No había mentido cuando dijo que poseía el don de lenguas: pasaba la mayor parte del tiempo susurrando oraciones ininteligibles.
Una noche, el tono monocorde de sus plegarias había cambiado. Parecía estar con alguien en su habitación, contigua a la mía. Si bien no comprendía qué decía, su tono hacía suponer que pasaba por un tormento. Pensando que tal vez estaba enfermo, fui a su cuarto y divisé la puerta entreabierta. No pude evitar mirar a través de ella.
Sentada en el suelo, con las piernas cruzadas, semidesnuda, encerrada en una especie de triángulo de luz, se encontraba una mujer –ahora lo notaba- realizando un rito extraño que iba subiendo de tono e intensidad conforme sus manos unidas en plegaria subían desde su vientre hasta su cabeza con movimientos sinuosos.
Yo caí de rodillas, hipnotizado. De pronto pude entender lo que decía. El momento del despertar de su Kundalini había llegado. Y el de mi iluminación. Desde entonces, todas las noches me instruye en el tantra y durante el día oramos en lenguas. Tal fervor hizo que nuestro superior solicitara otro monje al monasterio vecino. La estamos esperando.

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miércoles, 2 de febrero de 2011

Clónica

Durante meses mantuvieron con vida artificial a su esposa, clonada de tercera generación, con la esperanza de identificar al gen que le provocaba vejez prematura. Fallaron una vez más.
Aún les quedaban dos vidas para descubrir que el origen del mal no era de genes, sino de gente. La que la rodeaba.

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martes, 25 de enero de 2011

Galatea de los mares


Todos sabían que al rey Pigmalión le molestaba el temperamento histérico de las mujeres, sobre todo si éstas no eran hermosas. Nadie se extrañaba que pasara sus días esculpiendo a su mujer ideal: una preciosura de mármol blanquísimo a la que llamó Galatea. Solía hablarle a la piedra cual si fuera su dócil amada. No pocas veces yo, que lo asistía, temí por su cordura.
Una vez finalizada su magnífica obra, el rey sintió que la amaba con pasión y rogó a los dioses que insuflaran vida a su estatua para que terminara con la soledad de sus días. Yo también rogaba.
Finalmente se apiadaron de nosotros y Galatea cobró vida.
Tal era la alegría que sentíamos los tres, que fuimos a agradecer a los dioses a la orilla del mar. Galatea no dejaba de alabar a su amo y Pigmalión no cesaba de elogiarse a sí mismo por tal perfección.
Después de la primera zambullida de los amantes, comprendí que mi ruego también había sido escuchado.
Mi padre nadaba convertido en un enorme y tosco cetáceo y Galatea volvía a ser una estatua, pero de oscuro bronce y con cola de pez, encallada para siempre en los acantilados. Y yo, agradecí a los dioses el comienzo de mi nueva vida.

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miércoles, 19 de enero de 2011

Virgen


La teoría se la sabía al dedillo. Su madre ya le había explicado todo lo necesario para esa noche.
Pero al momento de ponerlo en práctica, no contaba con que la correctora, mujer del escritor, fuese tan puritana.
Ahora no sabía cómo proceder con esa túnica blanca encima, con un agujero en la entrepierna y otro en el ombligo.
Ya estaba por sacársela cuando los escuchó detrás de la puerta. Su flamante marido hablaba con una mujer en un tono muy íntimo: “no te vayas amor, en diez minutos acabo este trabajo y estoy contigo”.
Pero ¿qué estaba sucediendo?
-Ay mi vida, pero ¿cómo te han puesto esa bata?- le dijo con ternura. - Ven, quítala… la cabeza va por aquí. Así. Bueno, ¿Te has decidido ya? ¿Qué hacemos… caoba… castaño? Tu pelo virgen tomará muy bien cualquiera.
Bien, la historia continuaba. Porque los hombres no las prefieren rubias.

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domingo, 16 de enero de 2011

Letra chica

En la pantalla está Animal Planet, sin sonido. Los buitres observan la debilidad de su presa, que lucha por sobrevivir, y saben cómo revolotear sobre ella hasta agotarla y, tal vez, vencerla. Los lobos, al mismo tiempo, huelen su miedo y la acechan desde lejos, pero siempre haciéndose notar, para poder controlar a los buitres y a su presa a la vez.
Tendría que tomar decisiones cruciales durante ese fin de semana. Los abogados se fueron, dejándole media docena de carpetas, no sin antes expresarle sus efusivas condolencias y ponerse a su enterísima disposición.
Puso a hacer café, apagó la TV y los teléfonos y se acomodó en el sillón grande, frente a la mesa ratona donde quedaron las carpetas. La simple ojeada a tanta letra chica le dio un poco de miedo. Sin darle mucha cabida a ese temor, comenzó por el principio: buscó sus nuevos anteojos de leer.
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viernes, 7 de enero de 2011

Cuestión de Tiempo




"Sentía que necesitaba más tiempo. Ese fin de año desafió las leyes naturales y a la hora del brindis, en lugar de tomar las doce pastillas, una con cada campanada, duplicó la cantidad y las tomó juntas con una buena copa de extra brut. Un leve rictus de decepción se dibujó en sus labios mientras saludaba a sus compañeros de brindis, quienes expresaban los mismos deseos de buena vida de siempre. Nada estaba cambiando. Se acomodó en un sillón, copa en mano y meditó sobre la falibilidad de las leyes naturales. Sospechaba que esas pastillas no contenían un mes, ni había que tomarlas, forzosamente, una por una al principio de cada año. Pensó que no eran más que un ardid de su inventor para ganar dinero. Él tendría que seguir corriendo para poder hacerlo todo y acabaría tan agotado como se sentía entonces.
Oyó que lo llamaban desde lejos. Quiso abrir los ojos pero sus pestañas le pesaban como barrotes. Sintió que le quemaba la mano que acababa de romper la copa. Un vértigo insoportable se apoderó de él. Su mente apenas reconocía palabras sueltas. Sobredosis. Tiempo. Estrés. Locura. Alcohol. Inconsciente. Emergencia. Shock. Coma.
Luego nada. Todo había desaparecido. Solo pudo rescatarse lo que quedó grabado en el chip negro con el código holográfico que todos llevamos en el occipucio y que, por suerte, el líder se apresuró a desprenderle en el minuto final.”
Sobre la historia de Jacques se escribió “El empleo del tiempo” que usted acaba de adquirir.
Le recordamos que, para una mejor visión estereográfica, la obra hologramada debe escanearse mediante su retina izquierda, a un nanomilímetro por segundo.
Su compra ayuda a mejorar la especie. Precio de tapa: doce días, tres horas y cuarenta minutos.
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viernes, 24 de diciembre de 2010

El último y el primero


Mis deseos para todos ustedes son:

Que sean felices (piensen en todo lo que eso implica, nó?)

Que me sigan visitando (porque si nó esto estará muy aburrido)

Que sigan escribiendo (así yo puedo seguir leyéndolos)


Y que todos tengamos más tiempo para poder hacer bien todo lo anterior.


¡Buen Año Gente!

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martes, 7 de diciembre de 2010

Diciembre


Cada vez que llega diciembre al hemisferio sur, dos entidades que moran, en el centro de la tierra, una, y en lo alto del cielo, otra, se empecinan en extraerme la energía vital que me mantiene en movimiento. Trabajan juntas en una sinergia perfecta. Cuando duermo, la profunda se entromete en mi sueño y me hace trabajar y me persigue y me acosa y me agota, hasta que la etérea llega a despertarme. Y cuando debo comenzar mi día, ésta me duerme, me agobia, me lentifica, me fastidia, me desgana, hasta que la noche llega y todo vuelve a comenzar. ¿Será porque en estos momentos, y según mi altura desde hace añares, la inclinación del eje de la tierra hace converger las fuerzas de ambas entidades en la intersección de mis dos centros, el vientre y la crisma? Sí, será por eso. No porque se avecine otro diciembre sin ti.

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Sistemas



Las últimas crónicas de la era anterior o “de la ilusión”, dan cuenta de un sistema que podía comunicar a todos los seres humanos a la vez. Tuvo muchísimos adeptos aunque no pocos detractores. Los fatalistas advertían que tal sistema atrofiaría las facultades cognitivas ya que reemplazaba gran parte de las funciones cerebrales de la época. Esto produjo la gran segmentación de la raza: quienes no tenían acceso a él, se dedicaban a los oficios y a las tareas rudimentarias. Quienes tenían acceso pero no sabían utilizarlo, perecieron víctimas de autismo sistémico. Y quienes tenían acceso y le sacaron provecho, se dedicaron a las artes -en todas sus manifestaciones- y a la recreación.
Solo los genios que lo crearon podían encargarse de la economía y los negocios que movían al mundo en ese período. Fue en aquella época cuando el planeta alcanzó el equilibrio biotecnológico.
Hasta que una de esas mentes geniales, hacia mediados del milenio, creó una nueva versión, dotándolo de sensibilidad humana y autonomía, dando origen a la era actual. Según el calendario gregoriano de la época, hubo poco menos de 30 años de convivencia con el hombre hasta que, terminando el milenio, éste finalmente desapareció.

Para repetir el tema, activar control Ro y desconectar altavoces internos. Aquellas unidades que tengan dudas, solicitar asistencia con control Alfa. La unidades que deseen ampliación de conceptos, activar Sigma. Gracias por su asistencia. Los espero la próxima clase.


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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Culpables




Están desorientados y expectantes. No saben que en unos minutos los invadirá el temor. Desde aquí puedo adivinar sus pensamientos en este instante previo: Valentín, confiado, piensa que no pasará nada. Nacho, abandonado a la última esperanza, no sabe. Mica juega a adivinar, con más certezas que dudas. Martu sospecha el desenlace. Lucho, ya experto, trata de infundirles calma. Solo una ya lo sabe. La que se tapa los ojos con las manos. La que recuerda lo que hizo en el último año y se arrepiente. Todos lo harán, es cuestión de tiempo. Uno a uno posarán sus ojos en mí y en fracciones de segundo lamentarán el pasado y temerán al futuro inminente. Y querrán destruirme, como si eso lavara las culpas y borrara la memoria colectiva. Pero no podrán. Este año, las listas finales de aplazados de matemáticas estamos tras un cristal.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

El Creacionista




Tengo un sueño muy recurrente por estos días: sobrevuelo la tierra de sur a norte. Allí, los sentidos se distorsionan y tanto puedo ver al planeta entero, como a las piedras del fondo del mar. Puedo doblar la línea del tiempo, hasta hacer que sus extremos se toquen y formen un círculo sin principio ni fin. Y en esa rueda, sobresalen siete ángeles con siete candelabros en las puertas de siete iglesias, quemando siete sellos que desatan siete plagas que destruyen toda vida sobre la tierra. Y veo también a doscientos millones de jinetes inmaculados que son salvados y transformados para el inicio de una nueva era. Y los veo nadando en un magma blancuzco, luchando por alcanzar la luz que los volverá a la vida. Entonces, en dominio de un poder absoluto, contengo el aliento y despierto. Acabo exhausto. Sé que la única manera de terminar con estos sueños es empezar de una vez con La Creación. Un día de éstos.

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sábado, 30 de octubre de 2010

Practicante

¿Para esto me trajiste a Haití? ¿A vos te parece lógico hacer semejante viaje para que yo me pase la mayor parte del día encerrada? Es lo que yo digo, siempre fuiste un egoísta. ¡Y yo que pensé que sería una segunda luna de miel! De hiel será!. Encima ese desayuno exótico que me ataca al hígado… no tenés consideración vos… no es justo que te pases todas las mañanas en lo de ese sacerdote, orixá o como se llame. Podríamos aprovechar la playa, pero no, el señor tiene que practicar... ¡para lucirse con sus amigotes seguro! y mirame cuando te hablo ¿ves como me hacés poner nerviosa? Mirá, hasta se me cierra la garganta de los nervios… y date vuelta, dejá de jugar con ese trapo y … agghh... no puedo… agghhh... resp… aggghhh… porf… agghh!

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Realidad pura y dura

Hoy la realidad se me impuso de manera aplastante y la ficción quedó relegada detrás del negro crespón de la razón.
Hoy la muerte volvió a poner a prueba a unos hombros femeninos y no puedo evitar sentir el antiguo dolor sobre los propios.
Hoy la mujer que lleva las riendas de este país perdió a su apoyo mayor, a su compañero de toda la vida, a quien le enseñó a ser presidente con el ejemplo.
Tiempos difíciles se avecinan para todos. En este momento solo me surge un ruego: claridad mental para todos mis compatriotas, hombres y mujeres de buena voluntad, para que realmente sean eternos los laureles que supimos conseguir.

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sábado, 23 de octubre de 2010

Trabajo Temporario

Llevaba horas en la misma posición, sentado en una reposera, mirando a la maniquí que lucía un traje de baño de diseñador. Al mediodía concluyó que estaba loco por haber aceptado ese trabajo. Estaba por levantarse cuando la muñeca le guiñó un ojo. Atónito, pensó que la inmovilidad lo estaba enloqueciendo: “No te vayas lindo, estoy muy sola aquí”.
- Pero… ¿sos real?
- Tanto como vos. Cuando se vayan todos, verás cuán real soy.
Una nueva emoción se había apoderado de él. Permaneció inmóvil lo que quedaba de tarde absorto en los ojos femeninos, atento a cada gesto de su boca, cada latido en su pecho. Admiraba su actuación. A la mañana siguiente la vendedora tuvo que denunciar un extraño robo: el dinero de la caja chica, la maniquí del costoso traje de baño y toda la ropa del maniquí que encadenaron a la vidriera con reposera y todo.

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lunes, 18 de octubre de 2010

Función

Había aceptado cumplir el rol del muñeco aunque hacía mucho que no creía en cuentos de hadas. La paga era buena por dos horas de trabajo. Se trataba de una función de teatro para niños. Poca exigencia, además. Pero esa tarde, al subir al escenario había algo en el ambiente que lo inquietaba, aunque no podía precisar qué. Las luminarias convergían adecuadamente, los personajes ocupaban cada uno su lugar, el clima de la carpintería estaba bien logrado, todo parecía en orden. Hasta que vio a los niños. Miraban absortos hacia el techo de la tarima. Allí sobrevolaba un hada de vaporoso vestido y alas blancas. Pensó que los niños se asombraban al creer que el hada realmente podía volar. Eran inocentes después de todo. Pero cuando quiso decir sus líneas no pudo abrir la boca, tampoco pudo moverse. Estaba convirtiéndose en madera. El hada, a punto de desaparecer, le susurró: “Tengo que asegurarme de que los niños sigan creyendo en mí y ellos necesitan ver para creer: hoy realmente serás tu personaje”.

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jueves, 14 de octubre de 2010

Cacería


Habíamos sido contratados por un grupo de élite que prefirió permanecer en el anonimato. La consigna era clara. Teníamos que liquidar a ese animal sin levantar sospechas y sin asustar a las criaturas del lugar. Nos organizamos en grupos de tres, apuntándole desde una distancia prudencial. Las armas de desintegración eran muy potentes. Para disimular el estruendo que producirían, acordamos dispararle al unísono en el momento en que el avión de la mañana volara sobre nosotros. La misión tuvo un éxito rotundo. A las diez y cuarenta de aquel viernes, el dinosaurio finalmente desapareció.

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domingo, 10 de octubre de 2010

Esencial


Escudriñaba su esencia en el fondo de la pupila reflejada en el espejo, cuando una voz de niña, muy lejana, le susurró una frase del Principito. Decepcionada, se puso sus lentes de sol, tomó su carterita y volvió a la calle, a trabajar.

Aquí en gallego

domingo, 3 de octubre de 2010

Ana de los Gatos


Ana de los Gatos. Así la llamaban en el barrio. Así la conocieron en todo el mundo. Nieta e hija de veterinarios, ella no necesitaba serlo para proteger a los animales más que a su propia vida. El día de su entierro, detrás de las únicas dos vecinas que acompañaban el féretro, se formó una larguísima fila de animales de las más diversas especies, pero sobre todo, gatos. Numerosas familias de gatos se sumaban a la caravana a cada paso. Los abuelos aún recuerdan los maullidos lastimeros que enloquecieron a la ciudad durante la media hora que duró el entierro. Hubo madres que salían a la calle desesperadas, temiendo que algo catastrófico estuviera provocando esos llantos de criaturas. Cuando todo acabó, una tristeza inmensa invadió la ciudad. En medio de un nuevo silencio, notaron que no había animales en ningún lado. Ni hormigas trabajando, ni pájaros volando, ni perros ladrando. Tan insoportable era esa tristeza que uno a uno, todos los habitantes de la ciudad, se dieron cita en el cementerio, donde los animales velaban la tumba de Ana. Cuando el último de los ancianos presentó sus respetos frente a la lápida, los animales retornaron a sus vidas, marcando para siempre en el calendario local el día en que Ana de los Gatos murió.


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