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Explicación Cortita

Lo característico de la minificción o microrrelato, es su capacidad para disparar sugerencias múltiples en la mente del lector. Para ello se vale de la ambigüedad y de modos oblicuos de expresión, como la ironía, que apuntan a que lo que parece ser no sea, o no se sepa con seguridad si es o no es. De ahí que la paradoja y la parodia sean tan frecuentes. También lo es el doble sentido, en cuyo caso se acerca peligrosamente al chiste. En este límite, el trabajo con las palabras es lo que determina la diferencia".

Raúl Brasca.

martes, 13 de julio de 2021

Fuego


Mis dedos se demoraban en la liquidez de tu imagen cuando tu voz me llevó de mi sueño al tuyo, y mi alma traspasó tu ardiente corteza y ya se funde en la dulce savia de tu boca que me recorre y me llena y nos eleva así, unidos en esta espiral infinita de placer, hasta que tú y yo, uno en nosotros, el cuerpo tenso, las manos entrelazadas y anhelantes, tocamos, final y gozosamente, el borde luminoso de los cielos.

jueves, 1 de julio de 2021

Esperanza

 

Cada atardecer de verano caminaban hasta el final del sendero de tierra, allí donde papá les dijo que se reencontrarían después de la guerra. La madre no tenía corazón para explicarles. Tendría que esperar varios veranos más, hasta que ellos crecieran.

martes, 15 de junio de 2021

Injusticia divina

 



Cuando Pegaso descubrió que había nacido de la sangre derramada por la decapitación de Medusa, fue a quejarse a las autoridades y a denunciar el femicidio.

Zeus, machista y de pocas pulgas, lo mandó a casa con la promesa de investigar el caso.

Al día siguiente una nueva constelación nacía sobre la negra bóveda del cielo.

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* Forma parte de la antología Brevestiario, que puede descargarse aquí
https://www.letrasdechile.cl/home/images/pdf/brevestiario_2021.pdf

Descanso

 


Ese día no quería trabajar. Llevaba 5 días sin parar. Estaba agotado.

Si tan solo hubiera descansado ese sexto día, la humanidad, tal vez, le hubiera salido mejor.

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Titubeo

 


Titubearon ante la puerta derecha lo mismo que ante la izquierda. 
Sabían que una llevaba al infierno y otra al paraíso pero no sabían cual. 
Así pasaron los días, con el temor de equivocarse debilitándoles más y más. En eso, vieron que la parca se acercaba. 
Ya tirados en el piso entre ambas puertas, dejaron que ella decidiera.
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¿Paz?

 


Ya no se escuchaban los bombarderos, se ve que habían cumplido su cuota diaria. Se animó a salir de su escondite para deambular entre los escombros, como solía hacerlo, en busca de sobrevivientes. Pero esta vez no se escuchaba más que el crepitar del fuego extinguiéndose, ningún gemido o pedido de auxilio. Volvió tranquilo a su escondite subterráneo, porque por primera vez pudo ver a los fantasmas de los muertos elevándose de entre las cenizas con una sonrisa en sus rostros. Finalmente vivirían en paz.

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Luz mala

  


Había decidido escapar de la locura de Beijing a través de la Gran Muralla China. Se dejaría guiar por la luz de la luna llena, que rara vez podía ver detrás de los cristales de su oficina. Dejaría atrás la oscuridad de su sótano, que era lo único que su sueldo miserable le permitía alquilar, y también dejaría las frías luces led de su atestado trabajo. Iría al campo a disfrutar del sol y el aire libre. Trabajaría la tierra y rezaría a Buda para que lo protegiera, ya que él era muy supersticioso.

Apenas habia andado medio kilómetro cuando comenzó a ver que la luna se iba haciendo más oscura e iba menguando. Ahora caminaba a paso más lento, algo atemorizado, sin quitar la mirada de la luna, que cada vez alumbraba menos. Hasta que el camino se quedó sin luz, con una luna roja observándolo desde el cielo. Lo tomó como un mal presagio y decidió volver sobre sus pasos, hacia la seguridad de su sótano. Sería su destino vivir en la oscuridad.

Nunca pudo entender bien lo de los eclipses lunares.

Pont Neuf

 


Los amantes de Pont Neuf se separaron aquel día lluvioso en que ella insistió con que un dinosaurio la estaba llamando y se internó sola en el bosque, desde donde nunca más regresó.

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Padres

 



Querido hermano: anoche fui otra vez con mamá al súper y, para variar, me peleé con el gerente; no sabés, armé un escándalo, que yo creo que me atendieron para que no alce más la voz. Es que hacen lo que quieren... no tienen vergüenza. Bueno, aclarado el tema, a la vuelta de una góndola nos encontramos con papá que estaba buscando una bata de baño de toalla. Yo no entendía bien para qué la quería, nunca lo habría imaginado en bata de baño, pero igual lo ayudé, porque él se tiraba a las más suavecitas ¿viste? esas que son como de terciopelo y yo le dije, pá estas son pura pinta, pero no secan nada; llevate una de éstas que es de toalla gruesita y seca mejor. Bueno, la cuestión, es que con tanto alboroto salimos por el estacionamiento y nos fuimos sin pagar. ¡Ja! reíte vos... primero me dió culpa y después pensé, al cuerno, se lo merecen. Igual llevábamos cuatro cosas locas, no te vayas a creer.
Y vos te estarás preguntando por qué te cuento todo ésto. Porque ya hace como una semana que sueño con mamá casi todas las noches ¿Que te parece si arreglamos para un día de éstos y llevamos las cenizas de los dos al río, para que vuelvan juntos por donde llegaron, como ellos querían? A mí me cuesta, obvio, imagino que a vos también, pero era lo que quería mamá. Pensalo y después escribime ¿dale? 
Saludos a los chicos. 
Besos.

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Imprevisto

 


La bruja no contaba con que Blancanieves la viera mientras encendía el fuego de la chimenea, justo en el momento en el que ella se transformaba en vieja.

Todavía está en palacio, recuperándose de los escobazos que recibió aquella tarde.

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Escribir en contexto

 

Cada vez que debía terminar con un escrito en el que estuviera trabada, me alquilaba, por un mes, un lugar que tuviera algo que ver con la temática de lo que estaba escribiendo. Así disfruté de tórridos romances en playas paradisíacas, sufrí ataques de ansiedad en departamentos de oficinas, viví en una cabaña en las montañas y practiqué esquí en el sur.
Pero ahora se trata de terror, un género que no se me da bien. Así que me vine a esta villa semi abandonada porque tiene fama de estar habitadas por zom...
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martes, 12 de enero de 2021

Escape

 


Romeo escapó justo a tiempo del lugar donde esperaba ver a su amada. 
Lo venía presintiendo y no quería que su muerte fuera recordada de manera tan vergonzosa y ridícula: aplastado por un balcón.
Ya Willy haría los arreglos necesarios para que su muerte fuera trágica y romántica, acorde a su posición social.

Venganza

 


El agua vengativa espiaba de cerca los diarios pero mínimos movimientos telúricos. Rogaba día y noche porque alguno subiera de 6 puntos escala de Richter. Con eso bastaría para terminar de resquebrajar la represa que la mantenía quieta, estancada, aburrida. Ansiaba su libertad y sabía que algún día la lograría, a costa de lo que fuera. 
Porque el hombre nunca podrá contra la naturaleza.

Giros

 
Iba caminando descalza por la orilla, la espuma mojaba sus pies, sus ojos perdidos en el horizonte de sus pensamientos, tratando de recordar en que parte de la isla estaba el pasadizo prohibido que la llevaba al otro lado. Le habían dicho desde pequeña que no debía ir allí. Pero ahora solo quedaba ella y tenía que intentarlo. Una caracola pequeñita se le incrustó en el talón y al observarla de cerca se asemejaba a una caverna con muchas vueltas. Entonces recordó. Volvió a su choza, juntó algunos alimentos y agua de lluvia para el camino, el cuchillo de caza de su abuelo y se internó en la selva buscando la señal de la cueva. 
Cuando finalmente encontró un gigantesco círculo de metal en la tierra, sintió la emoción de quién sabe que cometerá su primer pecado. Se internó en la caverna y caminó por días, a veces a oscuras, otras iluminada por una tenue luz solar que provenía de algún lado. Hasta que chocó con una escalera metálica que conducía a otro círculo igual al de la isla. Presurosa y con el corazón palpitante, con mucho esfuerzo levantó la tapa y se encontró en medio de una gran ciudad de cemento, vidrio, luces y metal que ella nunca había visto. Algo visceral la atemorizaba. No había árboles ni plantas, ni tierra que le dieran alimentos. No había animales. No había gente. Concluyó en que se había equivocado de camino. Volvió sobre sus pasos. Cuando recuperara fuerzas en casa volvería a intentarlo, esta vez girando a la izquierda.
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domingo, 6 de diciembre de 2020

Tormentos

 


- Avivad el fuego, Sancho, que ya la flota viene a rescatarnos.

Inútil fue explicarle que estaban en un recodo del riachuelo, que podrían cruzarlo a pie, si quisieran, hasta la otra orilla, donde estaba el cementerio de las carabelas.

Y allí estaba Sancho, agitando la antorcha, rogando que las nubes partieran pronto para que la luna alumbrara la cordura de su señor.

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Amor en los tiempos del virus

 


Ya se acercaba el toque de queda. Los blindados preparados. Todos corriendo desesperados por el maldito virus. Ellos, sin importales nada, sellaron su pacto con un beso, porque sabían que lo único que podría salvarlos era el amor.

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sábado, 20 de junio de 2020

Idus de marzo

Así afecta el aislamiento social a tu salud mental

Ya había avisado que hasta que no terminara mi novela no saldría de casa. Necesitaba concentración.
Me desconecté de redes y teléfonos y el 15 de marzo, luego del mes de reclusión que ya tenía previsto, escribí la palabra FIN.
Al hacerlo, no sé por qué, recordé los idus de marzo y la frase de Plutarco: “aún no termina”.
A mediodía salí para sorprender con el original a mi editor. 
Ni bien pisé la calle tuve una sensación extraña, visceral, instintiva, como un temor prenatal.
Volví sobre mis pasos y, ya a resguardo, noté el silencio atronador que llenaba todo.
Llamé a la oficina, sin suerte. Marqué el teléfono particular de Guillermo y lo encontré en su casa. Llevaban una semana de duelo.
Me puso al día de lo que había sucedido, sin poder creer que yo no estuviera al tanto de nada.
Aún quedaba otro mes de cuarentena. Me recomendó que escribiera una novela corta sobre el tema, que seguramente sería lo primero que se vendería.
Primero pensé que era absurdo, que ya había decenas de libros y películas apocalípticas sobre virus y pandemias y que sería difícil soslayarlos. A pesar de eso, casi sin pensarlo, le dije que sí y le avisé que hasta que no terminara mi novela no saldría de casa.
Hoy vuelve a ser 15 de marzo, un año después de que el pánico se apoderara de mi mente y me dejara paralizada, para que nunca pudiera volver a escribir ni una sola línea sobre nada ni salir de mi casa nunca más. 
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*Participa de la antología "Brevirus", que pueden descargar de aquí:
https://www.letrasdechile.cl/home/images/pdf/brevirus_2020.pdf

jueves, 18 de junio de 2020

Continuidad


Todo había sido cuidadosamente planeado, pero ahora dudaba. Efectivamente, los perros no ladraban y la luz encendida le indicaba que él se encontraba leyendo su novela en el sillón verde del salón principal. Pensó que aún no habría llegado al capítulo final. Estaba a tiempo. Arrojó lejos el puñal y se encaminó hacia la puerta. Lo resolverían como caballeros. Después de todo odiaba las novelas con finales violentos.
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