Bueno, mis musas se rebelaron definitivamente. Me abandonaron.Tal vez es mi culpa, les exigía demasiado. Es que soy una enamorada de las palabras. Más de las escritas que de las pronunciadas. Y tal vez haya sido eso, que hay cosas que no pueden expresarse con palabras, porque de hacerlo, perderían su verdadero significado.
Como mirada, como abrazo, como miedo, como felicidad.
Dicen que me preocupo mucho por las formas y descuido el fondo, donde ellas habitan. Es posible. Tendré que averiguarlo pronto, porque sin fondo la forma no aguanta.
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