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Explicación Cortita

Lo característico de la minificción o microrrelato, es su capacidad para disparar sugerencias múltiples en la mente del lector. Para ello se vale de la ambigüedad y de modos oblicuos de expresión, como la ironía, que apuntan a que lo que parece ser no sea, o no se sepa con seguridad si es o no es. De ahí que la paradoja y la parodia sean tan frecuentes. También lo es el doble sentido, en cuyo caso se acerca peligrosamente al chiste. En este límite, el trabajo con las palabras es lo que determina la diferencia".

Raúl Brasca.
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viernes, 16 de septiembre de 2011

Pájaros en la cabeza

Ilustración de Adriana Lucas
Hace poco comencé a tener una sensación extraña, una suerte de no estar en este momento y lugar. Como de una estática distinta en el aire. A la vez, una necesidad de encontrar respuestas en lo sobrenatural, en lo desconocido. Me sentía fuertemente atraída por lo cerebral, las energías, las percepciones, los mundos paralelos y la mecánica cuántica. Desde entonces he visto videos, documentales, películas y series que trataban estos temas. La inversión de los polos, el tercer ojo, la electricidad cerebral, los agujeros de gusano, los sueños, las profecías apocalípticas, el lecho marino, la migración de las aves. Estaba al borde de la locura por la imposibilidad de evitar la inminente catástrofe cuando comenzó el dolor.
Primero fue en el pecho. Subió por los hombros, el cuello, la mandíbula y se instaló en los oídos. Iba, en recorrido sordo por mi dentadura hasta el otro oído y volvía, en latidos constantes, a través de las sienes. En lugar de suicidarme, fui a la guardia.
Luego de una breve revisión y un par de radiografías, concluyeron que tenían que operarme:
- Así te sacamos todos los pájaros que tenés en la cabeza – dijo un médico algo burlón. Hicieron el nido en la muela de juicio que todavía no salió y está inflamando el trigémino. Quedate tranquila que en una hora estás afuera.
Fueron dos horas, ayer por la tarde. Aún tengo la cara hinchada y algunos pájaros revoloteándome en la frente. En cuanto se aquieten, comenzaré a contarles algunas cosas que me dijeron.
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miércoles, 24 de agosto de 2011

Registro


Cuando Tweety se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró liberado de su jaula y convertido en un triste pájaro azul. Creyó que era un sueño, pero cuando se vio reflejado en los ojos de Silvestre, sintió que todo era muy real.
Ya se daba por perdido cuando, en el mismo cristalino en que estaba su reflejo, su amigo Héctor venía en su ayuda convertido en leopardo. Quiso advertirle “Me parece que vi un lindo gatito”, pero en ese instante escuchó: “¡Corten! Los abogados no arreglaron con los derechos de autor. ¡Todos a maquillaje!".

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sábado, 20 de agosto de 2011

Reflejos


El leopardo vio al pájaro azul y pensó que sería un buen bocado para sus crías. El gato negro, en cambio, pensó que sería ideal para su cena. Ninguno de los felinos se extrañó por que el ave no huyera mientras se abalanzaban sobre él. A una distancia prudencial, un audaz aficionado tomaba la mejor fotografía sobre improvisación animal. Estaba entre las últimas de una veintena que se encontraron en la abandonada cámara digital.
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domingo, 16 de enero de 2011

Letra chica

En la pantalla está Animal Planet, sin sonido. Los buitres observan la debilidad de su presa, que lucha por sobrevivir, y saben cómo revolotear sobre ella hasta agotarla y, tal vez, vencerla. Los lobos, al mismo tiempo, huelen su miedo y la acechan desde lejos, pero siempre haciéndose notar, para poder controlar a los buitres y a su presa a la vez.
Tendría que tomar decisiones cruciales durante ese fin de semana. Los abogados se fueron, dejándole media docena de carpetas, no sin antes expresarle sus efusivas condolencias y ponerse a su enterísima disposición.
Puso a hacer café, apagó la TV y los teléfonos y se acomodó en el sillón grande, frente a la mesa ratona donde quedaron las carpetas. La simple ojeada a tanta letra chica le dio un poco de miedo. Sin darle mucha cabida a ese temor, comenzó por el principio: buscó sus nuevos anteojos de leer.
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jueves, 14 de octubre de 2010

Cacería


Habíamos sido contratados por un grupo de élite que prefirió permanecer en el anonimato. La consigna era clara. Teníamos que liquidar a ese animal sin levantar sospechas y sin asustar a las criaturas del lugar. Nos organizamos en grupos de tres, apuntándole desde una distancia prudencial. Las armas de desintegración eran muy potentes. Para disimular el estruendo que producirían, acordamos dispararle al unísono en el momento en que el avión de la mañana volara sobre nosotros. La misión tuvo un éxito rotundo. A las diez y cuarenta de aquel viernes, el dinosaurio finalmente desapareció.

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domingo, 3 de octubre de 2010

Ana de los Gatos


Ana de los Gatos. Así la llamaban en el barrio. Así la conocieron en todo el mundo. Nieta e hija de veterinarios, ella no necesitaba serlo para proteger a los animales más que a su propia vida. El día de su entierro, detrás de las únicas dos vecinas que acompañaban el féretro, se formó una larguísima fila de animales de las más diversas especies, pero sobre todo, gatos. Numerosas familias de gatos se sumaban a la caravana a cada paso. Los abuelos aún recuerdan los maullidos lastimeros que enloquecieron a la ciudad durante la media hora que duró el entierro. Hubo madres que salían a la calle desesperadas, temiendo que algo catastrófico estuviera provocando esos llantos de criaturas. Cuando todo acabó, una tristeza inmensa invadió la ciudad. En medio de un nuevo silencio, notaron que no había animales en ningún lado. Ni hormigas trabajando, ni pájaros volando, ni perros ladrando. Tan insoportable era esa tristeza que uno a uno, todos los habitantes de la ciudad, se dieron cita en el cementerio, donde los animales velaban la tumba de Ana. Cuando el último de los ancianos presentó sus respetos frente a la lápida, los animales retornaron a sus vidas, marcando para siempre en el calendario local el día en que Ana de los Gatos murió.


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jueves, 30 de septiembre de 2010

Piedad

Le dice al oído en una de las arremetidas: quedáte quieta chiquita, si te movés no puedo. Te prometo que no te va a doler.
Así, hablándole muy despacio y acariciándole el pelo, logra que se calme. Con un rápido movimiento, le aplica la inyección que surte efecto de inmediato. Primero dobla las rodillas y luego cae al suelo sobre su costado sano.

Cuando sus ojos finalmente se opacan, le quita las anteojeras y llama al petisero que observa la escena desde las tolvas. –Entiérrenla Cipriano y después preparáte que vamos a cazar a ese maldito.

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domingo, 27 de junio de 2010

Mini Tributo


Después de embelesarme con tantos aleteos chuangtzusianos y arrastres kafkianos, estiro mis brazos, pellizco mis piernas y compruebo que sigo estando aquí. ¡Pero cómo me atrae esa red!

sábado, 21 de marzo de 2009

Fábula



El lobo no cesaba de adular al cuervo, para que éste soltara lo que traía en su pico.
El cuervo pensaba en lo bien que había hecho en hacerle caso a la zorra, que lo hizo bajarse de la higuera y procurarse alimento. Solo esperaba que aquel lobo se diera cuenta de que él había leído todas las fábulas de Esopo y se alejara de una vez.

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