Abandonando la duda a la suave brisa que corría a sus espadas, atravesó el hueco en el espejo. Allí miró hacia atrás y vio cómo su casa comenzaba a desintegrarse por el viento, ahora huracanado. Entonces divisó a la joven. Escribía arrebujada en el sofá del extraño salón donde se hallaba. No parecía percatarse de su llegada. Algo familiar en sus gestos la indujo a pensar en algún parentesco. "¿Habré viajado en el tiempo?, ¿Habré muerto y ahora soy un fantasma?". Avanzó con lentitud y se detuvo detrás de la muchacha. Apenas alcanzó a leer las últimas palabras escritas en azul: "... la casa, finalmente fue arrasada por el huracán y de su dueña jamás se volvió a saber". FIN.
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