
Ilustración de Adriana Lucas
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El recién llegado caminó un par de cuadras por el pueblo y creyó que estaban en Carnavales.
Los antifaces multicolores y el mismo tono en todas las vestimentas se lo hicieron creer.
Habló con el alcalde, buscando alojamiento. El viejo profesor de física que ahora ocupa la alcaldía, es el único que lleva el rostro descubierto y un traje sastre bien cortado.
Le dirá que no hay habitación disponible, que debe seguir su camino.
No puede explicarle que su experimento era casi un éxito: que se podría ir y venir en el tiempo. Nó hasta que encuentre la forma de liberar al pueblo de ese día de Carnaval de hace diez años, cuando logró que todas las frecuencias de las realidades paralelas convergieran en un mismo punto.
-Bueno profesor, entonces me alojaré en su casa, en la habitación del fondo y esta vez no aceptaré su negativa. Ah… no se preocupe, mañana será un día nuevo.
Los antifaces multicolores y el mismo tono en todas las vestimentas se lo hicieron creer.
Habló con el alcalde, buscando alojamiento. El viejo profesor de física que ahora ocupa la alcaldía, es el único que lleva el rostro descubierto y un traje sastre bien cortado.
Le dirá que no hay habitación disponible, que debe seguir su camino.
No puede explicarle que su experimento era casi un éxito: que se podría ir y venir en el tiempo. Nó hasta que encuentre la forma de liberar al pueblo de ese día de Carnaval de hace diez años, cuando logró que todas las frecuencias de las realidades paralelas convergieran en un mismo punto.
-Bueno profesor, entonces me alojaré en su casa, en la habitación del fondo y esta vez no aceptaré su negativa. Ah… no se preocupe, mañana será un día nuevo.
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