Ya se acercaba el toque de queda. Los blindados preparados. Todos corriendo desesperados por el maldito virus. Ellos, sin importales nada, sellaron su pacto con un beso, porque sabían que lo único que podría salvarlos era el amor.
.
Las minificciones son larguísimas y complejas historias que no se ven, que se ocultan arteramente detrás de un puñado de palabras conocidas.
Ya se acercaba el toque de queda. Los blindados preparados. Todos corriendo desesperados por el maldito virus. Ellos, sin importales nada, sellaron su pacto con un beso, porque sabían que lo único que podría salvarlos era el amor.
.
Revivió todo en el mismo instante. Pude verlo en su mirada. Volvió a ser aquel niño lejano que las monjas castigaban por sus inocentes pecados. Fue el soldado que lamentó sobrevivir en el frente, bañado por la sangre de sus amigos. Fue el hijo que enterró pronto a su padre y el padre que engendró tarde a su hijo.
Fue la vida y la muerte, en el cálculo preciso del minuto fatal en que tuvo su último orgasmo.
.