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Explicación Cortita

Lo característico de la minificción o microrrelato, es su capacidad para disparar sugerencias múltiples en la mente del lector. Para ello se vale de la ambigüedad y de modos oblicuos de expresión, como la ironía, que apuntan a que lo que parece ser no sea, o no se sepa con seguridad si es o no es. De ahí que la paradoja y la parodia sean tan frecuentes. También lo es el doble sentido, en cuyo caso se acerca peligrosamente al chiste. En este límite, el trabajo con las palabras es lo que determina la diferencia".

Raúl Brasca.

martes, 25 de enero de 2011

Galatea de los mares


Todos sabían que al rey Pigmalión le molestaba el temperamento histérico de las mujeres, sobre todo si éstas no eran hermosas. Nadie se extrañaba que pasara sus días esculpiendo a su mujer ideal: una preciosura de mármol blanquísimo a la que llamó Galatea. Solía hablarle a la piedra cual si fuera su dócil amada. No pocas veces yo, que lo asistía, temí por su cordura.
Una vez finalizada su magnífica obra, el rey sintió que la amaba con pasión y rogó a los dioses que insuflaran vida a su estatua para que terminara con la soledad de sus días. Yo también rogaba.
Finalmente se apiadaron de nosotros y Galatea cobró vida.
Tal era la alegría que sentíamos los tres, que fuimos a agradecer a los dioses a la orilla del mar. Galatea no dejaba de alabar a su amo y Pigmalión no cesaba de elogiarse a sí mismo por tal perfección.
Después de la primera zambullida de los amantes, comprendí que mi ruego también había sido escuchado.
Mi padre nadaba convertido en un enorme y tosco cetáceo y Galatea volvía a ser una estatua, pero de oscuro bronce y con cola de pez, encallada para siempre en los acantilados. Y yo, agradecí a los dioses el comienzo de mi nueva vida.

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miércoles, 19 de enero de 2011

Virgen


La teoría se la sabía al dedillo. Su madre ya le había explicado todo lo necesario para esa noche.
Pero al momento de ponerlo en práctica, no contaba con que la correctora, mujer del escritor, fuese tan puritana.
Ahora no sabía cómo proceder con esa túnica blanca encima, con un agujero en la entrepierna y otro en el ombligo.
Ya estaba por sacársela cuando los escuchó detrás de la puerta. Su flamante marido hablaba con una mujer en un tono muy íntimo: “no te vayas amor, en diez minutos acabo este trabajo y estoy contigo”.
Pero ¿qué estaba sucediendo?
-Ay mi vida, pero ¿cómo te han puesto esa bata?- le dijo con ternura. - Ven, quítala… la cabeza va por aquí. Así. Bueno, ¿Te has decidido ya? ¿Qué hacemos… caoba… castaño? Tu pelo virgen tomará muy bien cualquiera.
Bien, la historia continuaba. Porque los hombres no las prefieren rubias.

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domingo, 16 de enero de 2011

Letra chica

En la pantalla está Animal Planet, sin sonido. Los buitres observan la debilidad de su presa, que lucha por sobrevivir, y saben cómo revolotear sobre ella hasta agotarla y, tal vez, vencerla. Los lobos, al mismo tiempo, huelen su miedo y la acechan desde lejos, pero siempre haciéndose notar, para poder controlar a los buitres y a su presa a la vez.
Tendría que tomar decisiones cruciales durante ese fin de semana. Los abogados se fueron, dejándole media docena de carpetas, no sin antes expresarle sus efusivas condolencias y ponerse a su enterísima disposición.
Puso a hacer café, apagó la TV y los teléfonos y se acomodó en el sillón grande, frente a la mesa ratona donde quedaron las carpetas. La simple ojeada a tanta letra chica le dio un poco de miedo. Sin darle mucha cabida a ese temor, comenzó por el principio: buscó sus nuevos anteojos de leer.
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viernes, 7 de enero de 2011

Cuestión de Tiempo



"Sentía que necesitaba más tiempo. Ese fin de año desafió las leyes naturales y a la hora del brindis, en lugar de tomar las doce pastillas, una con cada campanada, duplicó la cantidad y las tomó juntas con una buena copa de extra brut. Un leve rictus de decepción se dibujó en sus labios mientras saludaba a sus compañeros de brindis, quienes expresaban los mismos deseos de buena vida de siempre. Nada estaba cambiando. Se acomodó en un sillón, copa en mano y meditó sobre la falibilidad de las leyes naturales. Sospechaba que esas pastillas no contenían un mes, ni había que tomarlas, forzosamente, una por una al principio de cada año. Pensó que no eran más que un ardid de su inventor para ganar dinero. Él tendría que seguir corriendo para poder hacerlo todo y acabaría tan agotado como se sentía entonces.
Oyó que lo llamaban desde lejos. Quiso abrir los ojos pero sus pestañas le pesaban como barrotes. Sintió que le quemaba la mano que acababa de romper la copa. Un vértigo insoportable se apoderó de él. Su mente apenas reconocía palabras sueltas. Sobredosis. Tiempo. Estrés. Locura. Alcohol. Inconsciente. Emergencia. Shock. Coma.
Luego nada. Todo había desaparecido. Solo pudo rescatarse lo que quedó grabado en el chip negro con el código holográfico que todos llevamos en el occipucio y que, por suerte, el líder se apresuró a desprenderle en el minuto final.”
Sobre la historia de Jacques se escribió “El empleo del tiempo” que usted acaba de adquirir.
Le recordamos que, para una mejor visión estereográfica, la obra hologramada debe escanearse mediante su retina izquierda, a un nanomilímetro por segundo.
Su compra ayuda a mejorar la especie. Precio de tapa: doce días, tres horas y cuarenta minutos.
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viernes, 24 de diciembre de 2010

El último y el primero


Mis deseos para todos ustedes son:

Que sean felices (piensen en todo lo que eso implica, nó?)

Que me sigan visitando (porque si nó esto estará muy aburrido)

Que sigan escribiendo (así yo puedo seguir leyéndolos)


Y que todos tengamos más tiempo para poder hacer bien todo lo anterior.


¡Buen Año Gente!

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martes, 7 de diciembre de 2010

Diciembre


Cada vez que llega diciembre al hemisferio sur, dos entidades que moran, en el centro de la tierra, una, y en lo alto del cielo, otra, se empecinan en extraerme la energía vital que me mantiene en movimiento. Trabajan juntas en una sinergia perfecta. Cuando duermo, la profunda se entromete en mi sueño y me hace trabajar y me persigue y me acosa y me agota, hasta que la etérea llega a despertarme. Y cuando debo comenzar mi día, ésta me duerme, me agobia, me lentifica, me fastidia, me desgana, hasta que la noche llega y todo vuelve a comenzar. ¿Será porque en estos momentos, y según mi altura desde hace añares, la inclinación del eje de la tierra hace converger las fuerzas de ambas entidades en la intersección de mis dos centros, el vientre y la crisma? Sí, será por eso. No porque se avecine otro diciembre sin ti.

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viernes, 26 de noviembre de 2010

Sistemas



Las últimas crónicas de la era anterior o “de la ilusión”, dan cuenta de un sistema que podía comunicar a todos los seres humanos a la vez. Tuvo muchísimos adeptos aunque no pocos detractores. Los fatalistas advertían que tal sistema atrofiaría las facultades cognitivas ya que reemplazaba gran parte de las funciones cerebrales de la época. Esto produjo la gran segmentación de la raza: quienes no tenían acceso a él, se dedicaban a los oficios y a las tareas rudimentarias. Quienes tenían acceso pero no sabían utilizarlo, perecieron víctimas de autismo sistémico. Y quienes tenían acceso y le sacaron provecho, se dedicaron a las artes -en todas sus manifestaciones- y a la recreación.
Solo los genios que lo crearon podían encargarse de la economía y los negocios que movían al mundo en ese período. Fue en aquella época cuando el planeta alcanzó el equilibrio biotecnológico.
Hasta que una de esas mentes geniales, hacia mediados del milenio, creó una nueva versión, dotándolo de sensibilidad humana y autonomía, dando origen a la era actual. Según el calendario gregoriano de la época, hubo poco menos de 30 años de convivencia con el hombre hasta que, terminando el milenio, éste finalmente desapareció.

Para repetir el tema, activar control Ro y desconectar altavoces internos. Aquellas unidades que tengan dudas, solicitar asistencia con control Alfa. La unidades que deseen ampliación de conceptos, activar Sigma. Gracias por su asistencia. Los espero la próxima clase.


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miércoles, 10 de noviembre de 2010

Culpables




Están desorientados y expectantes. No saben que en unos minutos los invadirá el temor. Desde aquí puedo adivinar sus pensamientos en este instante previo: Valentín, confiado, piensa que no pasará nada. Nacho, abandonado a la última esperanza, no sabe. Mica juega a adivinar, con más certezas que dudas. Martu sospecha el desenlace. Lucho, ya experto, trata de infundirles calma. Solo una ya lo sabe. La que se tapa los ojos con las manos. La que recuerda lo que hizo en el último año y se arrepiente. Todos lo harán, es cuestión de tiempo. Uno a uno posarán sus ojos en mí y en fracciones de segundo lamentarán el pasado y temerán al futuro inminente. Y querrán destruirme, como si eso lavara las culpas y borrara la memoria colectiva. Pero no podrán. Este año, las listas finales de aplazados de matemáticas estamos tras un cristal.

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jueves, 4 de noviembre de 2010

El Creacionista




Tengo un sueño muy recurrente por estos días: sobrevuelo la tierra de sur a norte. Allí, los sentidos se distorsionan y tanto puedo ver al planeta entero, como a las piedras del fondo del mar. Puedo doblar la línea del tiempo, hasta hacer que sus extremos se toquen y formen un círculo sin principio ni fin. Y en esa rueda, sobresalen siete ángeles con siete candelabros en las puertas de siete iglesias, quemando siete sellos que desatan siete plagas que destruyen toda vida sobre la tierra. Y veo también a doscientos millones de jinetes inmaculados que son salvados y transformados para el inicio de una nueva era. Y los veo nadando en un magma blancuzco, luchando por alcanzar la luz que los volverá a la vida. Entonces, en dominio de un poder absoluto, contengo el aliento y despierto. Acabo exhausto. Sé que la única manera de terminar con estos sueños es empezar de una vez con La Creación. Un día de éstos.

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sábado, 30 de octubre de 2010

Practicante

¿Para esto me trajiste a Haití? ¿A vos te parece lógico hacer semejante viaje para que yo me pase la mayor parte del día encerrada? Es lo que yo digo, siempre fuiste un egoísta. ¡Y yo que pensé que sería una segunda luna de miel! De hiel será!. Encima ese desayuno exótico que me ataca al hígado… no tenés consideración vos… no es justo que te pases todas las mañanas en lo de ese sacerdote, orixá o como se llame. Podríamos aprovechar la playa, pero no, el señor tiene que practicar... ¡para lucirse con sus amigotes seguro! y mirame cuando te hablo ¿ves como me hacés poner nerviosa? Mirá, hasta se me cierra la garganta de los nervios… y date vuelta, dejá de jugar con ese trapo y … agghh... no puedo… agghhh... resp… aggghhh… porf… agghh!

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miércoles, 27 de octubre de 2010

Realidad pura y dura

Hoy la realidad se me impuso de manera aplastante y la ficción quedó relegada detrás del negro crespón de la razón. Hoy la muerte volvió a poner a prueba a unos hombros femeninos y no puedo evitar sentir el antiguo dolor sobre los propios. Hoy la mujer que lleva las riendas de este país perdió a su apoyo mayor, a su compañero de toda la vida, a quien le enseñó a ser presidente con el ejemplo. Tiempos difíciles se avecinan para todos. En este momento solo me surge un ruego: claridad mental para todos mis compatriotas, hombres y mujeres de buena voluntad, para que realmente sean eternos los laureles que supimos conseguir. .

sábado, 23 de octubre de 2010

Trabajo Temporario

Llevaba horas en la misma posición, sentado en una reposera, mirando a la maniquí que lucía un traje de baño de diseñador. Al mediodía concluyó que estaba loco por haber aceptado ese trabajo. Estaba por levantarse cuando la muñeca le guiñó un ojo. Atónito, pensó que la inmovilidad lo estaba enloqueciendo: “No te vayas lindo, estoy muy sola aquí”.
- Pero… ¿sos real?
- Tanto como vos. Cuando se vayan todos, verás cuán real soy.
Una nueva emoción se había apoderado de él. Permaneció inmóvil lo que quedaba de tarde absorto en los ojos femeninos, atento a cada gesto de su boca, cada latido en su pecho. Admiraba su actuación. A la mañana siguiente la vendedora tuvo que denunciar un extraño robo: el dinero de la caja chica, la maniquí del costoso traje de baño y toda la ropa del maniquí que encadenaron a la vidriera con reposera y todo.

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lunes, 18 de octubre de 2010

Función

Había aceptado cumplir el rol del muñeco aunque hacía mucho que no creía en cuentos de hadas. La paga era buena por dos horas de trabajo. Se trataba de una función de teatro para niños. Poca exigencia, además. Pero esa tarde, al subir al escenario había algo en el ambiente que lo inquietaba, aunque no podía precisar qué. Las luminarias convergían adecuadamente, los personajes ocupaban cada uno su lugar, el clima de la carpintería estaba bien logrado, todo parecía en orden. Hasta que vio a los niños. Miraban absortos hacia el techo de la tarima. Allí sobrevolaba un hada de vaporoso vestido y alas blancas. Pensó que los niños se asombraban al creer que el hada realmente podía volar. Eran inocentes después de todo. Pero cuando quiso decir sus líneas no pudo abrir la boca, tampoco pudo moverse. Estaba convirtiéndose en madera. El hada, a punto de desaparecer, le susurró: “Tengo que asegurarme de que los niños sigan creyendo en mí y ellos necesitan ver para creer: hoy realmente serás tu personaje”.

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jueves, 14 de octubre de 2010

Cacería


Habíamos sido contratados por un grupo de élite que prefirió permanecer en el anonimato. La consigna era clara. Teníamos que liquidar a ese animal sin levantar sospechas y sin asustar a las criaturas del lugar. Nos organizamos en grupos de tres, apuntándole desde una distancia prudencial. Las armas de desintegración eran muy potentes. Para disimular el estruendo que producirían, acordamos dispararle al unísono en el momento en que el avión de la mañana volara sobre nosotros. La misión tuvo un éxito rotundo. A las diez y cuarenta de aquel viernes, el dinosaurio finalmente desapareció.

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domingo, 10 de octubre de 2010

Esencial


Escudriñaba su esencia en el fondo de la pupila reflejada en el espejo, cuando una voz de niña, muy lejana, le susurró una frase del Principito. Decepcionada, se puso sus lentes de sol, tomó su carterita y volvió a la calle, a trabajar.

Aquí en gallego

domingo, 3 de octubre de 2010

Ana de los Gatos


Ana de los Gatos. Así la llamaban en el barrio. Así la conocieron en todo el mundo. Nieta e hija de veterinarios, ella no necesitaba serlo para proteger a los animales más que a su propia vida. El día de su entierro, detrás de las únicas dos vecinas que acompañaban el féretro, se formó una larguísima fila de animales de las más diversas especies, pero sobre todo, gatos. Numerosas familias de gatos se sumaban a la caravana a cada paso. Los abuelos aún recuerdan los maullidos lastimeros que enloquecieron a la ciudad durante la media hora que duró el entierro. Hubo madres que salían a la calle desesperadas, temiendo que algo catastrófico estuviera provocando esos llantos de criaturas. Cuando todo acabó, una tristeza inmensa invadió la ciudad. En medio de un nuevo silencio, notaron que no había animales en ningún lado. Ni hormigas trabajando, ni pájaros volando, ni perros ladrando. Tan insoportable era esa tristeza que uno a uno, todos los habitantes de la ciudad, se dieron cita en el cementerio, donde los animales velaban la tumba de Ana. Cuando el último de los ancianos presentó sus respetos frente a la lápida, los animales retornaron a sus vidas, marcando para siempre en el calendario local el día en que Ana de los Gatos murió.


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jueves, 30 de septiembre de 2010

Piedad

Le dice al oído en una de las arremetidas: quedáte quieta chiquita, si te movés no puedo. Te prometo que no te va a doler.
Así, hablándole muy despacio y acariciándole el pelo, logra que se calme. Con un rápido movimiento, le aplica la inyección que surte efecto de inmediato. Primero dobla las rodillas y luego cae al suelo sobre su costado sano.

Cuando sus ojos finalmente se opacan, le quita las anteojeras y llama al petisero que observa la escena desde las tolvas. –Entiérrenla Cipriano y después preparáte que vamos a cazar a ese maldito.

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sábado, 18 de septiembre de 2010

Mensaje



Cuando empecé a mirar hacia abajo, mi mano quedó paralizada, presa de un rigor involuntario y un dolor insoportable. Incapaz de moverme, el pincel quedó fijo sobre la tela que absorbía el líquido bermejo, creando por sí misma la más bella obra que jamás hubiera visto. En una fracción de segundo mi conciencia penetró la tela y me vi, en ese minúsculo puntito negro del entramado, intentando pintar una acuarela. El dolor en mi mano me volvió a la realidad. Entonces, entendí clarísimo el mensaje : nunca debo dejar de mirar hacia arriba.

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domingo, 12 de septiembre de 2010

Informe

Hemos sido alertados por un mensaje de la superficie virtual, a los ciento dieciocho segundos de que el ordenador central se bloqueara. Un programa autónomo, funcional en exteriores, notó la presencia del virus mientras tomaba sol. Más allá de producir la suspensión momentánea de toda actividad programada -incluyendo el movimiento del mar, los niños jugando y las charlas de la gente-, el virus tomó la forma de una bandada de pájaros gigantes surcando el cielo, lo que provocó un apamplamiento general de los residentes. Gracias a este mensajero, hemos podido resetear toda la zona afectada y, luego de la desinfección, con borrado parcial de memoria incluido, confirmamos que el peligro ha pasado. La matrix continúa trabajando con normalidad.


Gracias Alberto Flecha por la inspiración para este micro.

sábado, 11 de septiembre de 2010

Venganza



Un dolor punzante sobre la sien derecha la volvió en sí. Apenas pudo entreabrir sus ojos, observó todo dado vuelta. Una espesa gota carmesí colgando en el puente de su nariz le indicó que yacía en el piso. Quiso levantarse pero su cuerpo no le obedeció. Solamente podía mover sus ojos. No lograba ordenar sus ideas. No entendía qué pasaba. Un lago de sangre se extendía frente a ella, tiñendo los jirones de broderie de su vestido y, más allá, un desconocido, con un sable atravesándole el cuerpo, se hincaba sobre sus rodillas, en medio de otro espejo de sangre. Solo cuando descubrió a su esposo sentado en el sillón, la mirada perdida en ella, recordó el brutal ataque del que había sido víctima. ¿Qué sucedía? ¿Por qué no la ayudaba? ¿Y qué hacía con un arma en la mano? Comenzaba a ver borroso, le costaba hilvanar sus pensamientos. Pero estaba segura de que ese sillón era verde, no rojo. Agotada, dejó que la oscuridad la invadiera del todo.

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