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Explicación Cortita

Lo característico de la minificción o microrrelato, es su capacidad para disparar sugerencias múltiples en la mente del lector. Para ello se vale de la ambigüedad y de modos oblicuos de expresión, como la ironía, que apuntan a que lo que parece ser no sea, o no se sepa con seguridad si es o no es. De ahí que la paradoja y la parodia sean tan frecuentes. También lo es el doble sentido, en cuyo caso se acerca peligrosamente al chiste. En este límite, el trabajo con las palabras es lo que determina la diferencia".

Raúl Brasca.

domingo, 29 de agosto de 2010

Estocolmo

Me dio las gracias por darle la libertad y se fue. Después de todo lo que compartimos, lo que vivimos juntos, los proyectos que hicimos para este momento, tuvo el descaro de irse dejándome en esta habitación, que también fue nuestra, y llevarse la llave. Me hizo el cuento del síndrome, la muy astuta y se fue. Y además cobró su rescate.

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19 comentarios:

Ricardo Musso dijo...

La verdad es que esa habitación, da para que se produzca el Síndrome de Estocolmo sin que sorprenda a nadie Claudia.

Me sorprende que lo que haya sucedido es el añejo hecho del “cazador, cazado”; pero bhue…, vos sabrás el porque!.

Muy bueno!.

Besos.
Rik

Elisa dijo...

Muy buena, Claudia, me divirtió mucho el cuento de la astuta secuestrada y el cándido secuestrador.

También es un placer compartir con Issa y contigo la preselección de minificciones.

Un abrazo.

Patricia dijo...

Inocencia perdida la del secuestrador.
Muy buen micro.

Saludos!

Esteban Dublín dijo...

El título, como debe ser en el buen microrrelato, revela la última pieza del rompecabezas. Un beso.

Isabel González dijo...

Claudia, me pierdo un poco, el síndrome normalmente lo padeceel secuestrado ¿no? que nunca trata mal a su secuestrador. ¿Le diste la vuelta premeditadamente? o es que se me escapa algo?

TORO SALVAJE dijo...

Eso es ser lista.
Hizo muy bien.

Besos.

Alberto Flecha dijo...

¿El cazador cazado? Muy bueno, Claudia, conciso y directo.

Saludos.

Maite dijo...

Perfecta unión entre el título y el relato. Una vuelta de tuerca estupenda en la que el secuestrador sufre el verdadero síndrome y donde la secuestrada se lleva todo, su corazón, su dinero...

Magah dijo...

Ya no se puede creer ni en los síndromes!

Muy bueno Clau!

cHaROl dijo...

Buenisimo!

Manuel dijo...

Le esta bien empleado. Ese no vuelve a secuestrar.

Steki dijo...

Jaja, qué bueno! Cayó como un chorlito. La secuestrada, obviamente, muy astuta.
Me encantó!

Esteban Dublín dijo...

Claudia, vengo a felicitarte por tu mención en Minificciones. Más que merecida.

Cecy dijo...

Demasiado astuta.
En todos los sentidos.
Muy bueno!

Besos Linda!

Daniel Os dijo...

Es muy curioso el Síndrome de Estocolmo, se aplica caprichosamente a casos tan específicos que pocos caen en la cuenta de que hay relaciones aparentemente libres que poco distan de un secuestro mutuo.

Un beso grande, ingeniosa amiga.
D.

manuespada dijo...

Curiosa vuelta la que le das al síndrome de Estocolmo, nunca lo había visto de esta manera.

unpadre dijo...

Esto es el colmo del Estocolmo. Mire, tengo una pregunta para usted: ¿la astuta, fue lo suficientemente astuta como para cobrar el rescate y seguir desaparecida hasta que se le acabara el dinero?.

Claudia Sánchez dijo...

Gracias por sus comentarios, amigos.
Unpadre, sea bienvenido! lástima que no pueda devolverle la visita.
La muy astuta no creo que vuelva a aparecer.
Rik, en la foto vemos una de las celdas de la antigua prisión Lanholme, en Estocolmo, devenida hotel de lujo. No me importaría pasar unas vacaciones durmiendo allí, eh?
¡Saludos a todos!

Bicefalepena dijo...

Astuto argumento...
Si es que cuando te coge el síndrome, no hay forma de librarse de él.
Un saludo