mostrándome un papel,
me dijo con picardía: - Mira mami, escribí mal.
No pude menos que felicitarlo.
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Las minificciones son larguísimas y complejas historias que no se ven, que se ocultan arteramente detrás de un puñado de palabras conocidas.




Hoy he decidido Ser. Ser quien los lee a ustedes, reales, tácitos o anónimos. Ser quien les deje una palabra o tal vez solo una mirada en sus propias casas. Ser quien los siga silenciosamente, aprendiendo con cada paso que dan. Y también no Ser. No ser la obstinada que no logra expresar sus pensamientos con las palabras precisas. Ya pasó más de un año. Tiempo suficiente para dirimir el dilema.
Este es el último post del blog. Gracias a todos los que me acompañaron en esta aventura. Los sigo.
.Sigo buscándome a la vuelta de mi misma, hurgando en cada recodo, debajo de cada rincón secreto, y aún, mirando de frente a esa conocida que me mira en el espejo. Y repaso cada línea de tiempo, todas las risas contenidas y las lágrimas vertidas y los ecos de las voces acalladas. Y no me encuentro. Mi única esperanza es aquella sombra lejana, apenas visible, que me observa acurrucada en lo profundo del silencio.
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